Thursday, December 21, 2006

XV

En el silencio que la palabra no puede tallar,
donde los antipolígonos son peces y las teorías
yacen varadas en las arenas del sueño,
el polen imaginado se reinventa y vuelve a morir
víctima de su propio gran letargo.

En el vórtice del lenguaje,
donde nada escapa, ni siquiera las aristas del pez,
tampoco la luz, ni la rosa, ni la forma,
ni los recuerdos, ni la nada,
los bordes van siendo engullidos a sí mismos.

Vorágine de la parábola,
en que el metal del polvo y de la voz
se funden en un chorro de materia eyectada
por mercuriales campos magnéticos
también llamadas pretensiones efímeras.

Es el iris que abre la noche del saqueo,
la casa del ser es inexistente,
la ontogenia y la filogenia
son asteriscos de luz, pulsares
o fuegos artificiales que iluminan el vacío.

No comments: